sábado, 14 de octubre de 2017

El azar sobrevenido



Hay noches que se impregnan en la piel. Suspiros, palabras, caricias dejan costra. Las risas se adhieren y las miradas a media luz caen de forma desordenada. Una acá en tu cuello, en la cadera y junto a la costilla. Todas descienden por tu espalda hasta alcanzar dunas y tumultos.

Esas noches en que las breves horas se suspenden y aniquilas madrugadas de penumbras, con la media voz, con los susurros. Con estrellas y lunas adueñándose del escaso espacio que dejan los latidos. Con el deseo a tu lado. Con su acento acariciando tu olvido.

El beso ya no es un cuadro de Klimt, sino apenas un ruego. Una coordenada que nunca ha pretendido un rumbo. Un nombre no invitado los miércoles. El momento que no fue más que azar sobrevenido.

Cierra los ojos.
Están cerrados. 

Mis labios se mecen entre tu clavícula y tus sentidos... 



sábado, 7 de octubre de 2017

¿Tan sólo cinco minutos?


Llegó con el viento del este compartiendo imágenes de mujeres enamoradas. Quebró mis miedos y declaré el estado de la palabra.
A mis dedos le seguían su voz. A mi voz le acompañaba su calma

Nuestro carácter fue hecho de Atlánticos y el Mediterráneo nos mediaba. Rompimos las coordenadas y llegué a trazar un mapa. 

Quizá fueron apenas ¿cinco minutos? Horas y horas contenidas en días. En simetrías y semejanzas...

La noche no llegaba hasta que me abrazaba en la cama. Su piel a mi espalda.

Algunas veces te quedabas
Años atrás llegué a amar a una isleña tan sólo durante 4 días, pero he descubierto que tú te cerrabas.


Y tu silencio se posó en otra boca. Y mi silencio se quedó sin coartada.

Hay despedidas fugaces sin besos ni abrazos.
Hay recuerdos que te abrasan.
Hay puentes que no te alcanzan.



lunes, 2 de octubre de 2017

Todas las flores


Le tenía miedo a esta semana que ahora termina. Me encontré con la agenda llena de actividades por la tarde/noche. Cada día. Y con el madrugón que me doy para ir a trabajar, sabía que me iban a faltar horas de sueño. Y biba de mí, no fui capaz de calcular cuántas iban a terminar siendo.

Mi bendita compañera de trabajo, la que se sienta a mi lado, ha sido testiga de cómo según transcurrían los días acudía más agotada y más sonriente en una mezcla cuando menos curiosa.

Comencé la semana acudiendo a una charla con Jeanette Winterson, cuyo libro Por qué quieres ser feliz cuando puedes ser normal se convirtió hace tiempo en mi libro favorito y lleno de referentes.





"He seguido trabajando con las historias del Grial durante toda mi vida. Son historias de pérdida, de lealtad, de fracaso, de reconocimiento, de segundas oportunidades. A veces tenía que dejar el libro y pasar a la parte donde Perceval buscando el Grial, tiene un día una visión de él, y luego, porque es incapaz de hacer la pregunta crucial, el Grial desaparece. Perceval se pasa 20 años vagando por los bosques, buscando lo que había encontrado, lo que le fue entregado, algo que parecía muy fácil, pero que no lo era.
Más adelante, cuando tenía dificultades en el trabajo, cuando sentía que me había perdido o me alejaba de algo que no era capaz ni de identificar, la historia de Perceval me daba esperanzas. Tenía que haber una segunda oportunidad. De hecho, hay más de dos oportunidades, muchas más. Ahora se, después de 50 años, que le encontrar/perder, olvidar/recordar, marchar/volver, nunca se termina. La vida entera se mueve alrededor de esa otra oportunidad y mientras seguimos vivos, hasta el mismísimo final, siempre hay otra oportunidad."

Este fragmento, que le leí a alguien hace unos días, ha seguido resonando en mi cabeza. Se ha mezclado con los ecos de La Llamada, a cuyo preestreno asistí el martes. Subidón de emoción, de música, de canciones que recuerdo de tantos años atrás... Todas las flores, que salen a embrujar los amores, y despiertan mis ilusiones, dicen que vendrás... y voy a escribirte, una canción de brazos abiertos... Si os apetece pasar un buen rato y reiros, sin preocuparos por lo que pase más allá de la sala de cine, sin tener que pensar en independencias o en cifras del paro... id a verla. Regalaros una tarde de desconexión y disfrutar del inmenso placer de reír sin más.

Para no aburriros, el resto de la semana ha estado lleno de palabras, de voces bienvenidas, de abrazos post veraniegos, de amor... de mucho amor... todo el que me da mi familia elegida y de multitud de sonrisas con las que me he levantado cada día... con las inmensas ganas de que Madrid sea más que nunca, una ciudad que acoja, una ciudad que permita vivir los sueños y que como la vida misma, ofrezca otra oportunidad.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Hombres feministas por doquier


Geno es una chica estupenda. Casi siempre está alegre, es muy amable y si le pides algo intenta ayudarte por todos los medios. Se le dan de miedo las manualidades, habla varios idiomas y tan pronto cocina como te cuelga un perchero.

Desde que la conocí hace ya cinco años pensé que sería una de esas personas que aportan a tu vida cuando está cerca.Con ella he pasado tardes de cañas, paseos, charlas, visitas juntas al veterinario, ratos al sol... y momentos de sombra.

Genoveva tiene un novio que está megaenamorado de ella. De esos chicos que cuando los ves tienen cara de carnero degollado. Es un chaval majo, un poco culado, que se empeña en demostrar que sabe mucho sobre muchas cosas... lo que llamamos ahora, un cuñado...

El novio de Genoveva piensa que es el tío más feminista del mundo porque en casa barre y friega sin problemas. Me he pasado largos ratos tratándole de hacer entender que el feminismo es mil millones de cosas más pero claro, él no llega ni a olerlas de lejos. Últimamente me he encontrado varios hombres que afirman ser feministas. Empiezo a pensar que se ponen ese título como quien añade al presentarse, el equipo de fútbol del que es forofo.

Geno y él llevan unos pocos meses de novios y como la mejor de las parejas lesbianas, decidieron en un tris que querían vivir juntos.Tal vez esperaron a la tercera cita...

Tras unos meses de luna de miel parece que empiezan a relajarse un poco. Yo me corto de ir a verla a su casa porque no quiero invadir la intimidad de la pareja. Con la de ratos que tengo yo echados en su casa... Es la ventaja de vivir cerca de alguien, que en 5 minutos pasas de tu espacio al suyo y no te da pereza.
Cuando he pasado a verla este verano, Geno andaba por casa en bikini o con un top y unos pantaloncitos mini pero hace unas semanas me dijo...  Carlos no quiere que esté en bikino en casa cuando vengas. Dice que es de mala educación recibir visitas vestida así. La dije que a mí me daba igual, que tenemos confianza de sobra para que ella esté como quiera. De hecho, alguna vez cuando he estado allí, Carlos ha pasado la tarde sin camiseta.

A los pocos días me comentó que iba a quedar con un ex para ayudarle con un tema de idiomas, pero que Carlos se iba a mosquear y al final le había dado una excusa al ex. Hace una semana Carlos le preguntaba por qué no tenía en el whatsapp la hora de la última conexión. Días de no dejarla dormir porque hasta la madrugada quejándose del esfuerzo que está haciendo viniéndose a vivir a casa de ella...

Y ayer, que nos fuimos a tomar una caña nosotras a la vuelta del trabajo, le mandó un mensaje al novio diciéndole que no estaba en casa sino en una terraza del barrio. La respuesta no se hizo esperar. "Con quién?    ?   ???????"

Y Geno, que vale mogollón, que es una tía estupenda sin sombra de malicia, empezó a darse cuenta de lo que le llevo comentando una temporada. Que Carlos quiere controlarla constantemente y que la solución no es hacer todo lo que él quiere para que no se enfade.

Me cuesta mogollón entender por qué Geno le consiente tanto a un chaval que no le llega ni a la suela de los zapatos. Y aún me cuesta más entender cómo un maltratador psicológico como es Carlos, aún puede considerarse feminista...

Qué necesario el feminismo y cuánto hace falta que las mujeres nos conozcamos y seamos capaces de alejarnos de las parejas tóxicas que encontramos a cada paso.


jueves, 7 de septiembre de 2017

Protagonista


Mi vecina la hizo protagonista. La mujer creativa se inventó una historia para mi cumpleaños que plasmó en fotos y que protagonizaba Zoe, con sus ojazos y bigotillos...

Eso fue a primeros de agosto. Para entonces ya sabía que estaba enferma... En febrero comenzó a perder peso. La notaba algo más activa y tonta de mí pensé que al fin mi gordita se había puesto a plan... pero cuando la pérdida de peso se hizo notoria y fue acompañada de vómitos, me la llevé al veterinario. Me dijo que no estaba tolerando las proteínas y la pusimos un pienso especial.

A la vuelta de las vacaciones tocaba hacerle una revisión. El resultado ha sido bastante malo. No sólo no ha mejorado sino que ha empeorado bastante. Sus riñones están afectados.El hígado, que era lo que parecía tener mal se mantiene estable, pero el riñón está muy tocado.

La enfermedad renal crónica es muy reconocida entre los gatos. Pese a eso, leo que se presenta en un 7% de los mayores de 10 años.

El diagnóstico me ha dejado tocada. Se me ha ocurrido consultar San Google y hasta hablan de pronósticos de vida de un año en su estado. Quién me manda mirar...

Mi hermosa gata insomne. La que me despierta cada noche. La que adoro cada día. Mi peludita que me ayudó y me curó cuando yo estaba enferma... Al volver a casa la miré y pensé que sentía no haberle podido dar una vida mejor.

Ahora toca medicarla para conseguir que tenga la mejor calidad de vida. Y mimarla y decirla cada día que la quiero. Aunque ella no tenga el diccionario español-gatuno, estoy segura de que lo entenderá.




 
No me deja reproducirlo ni borrarlo, lo siento




domingo, 27 de agosto de 2017

La fiesta terminó


De nuevo por aquí. Intento cumplir una promesa que me hice a través del facebook. Una antigua bloguera comentó que echaba de menos su blog y unas cuantas de las que pasamos años por aquí respondimos diciendo lo mismo. Quedé en escribir y actualizar durante el fin de semana.

Y aunque sea domingo por la noche no he querido faltar a mi palabra. Porque cuando se trata de ayudar a otra persona en algún proyecto o a solucionar algún problema, soy la primera de la fila y ahí estoy hasta que todo termina. Pero para mis cosas soy un puro desastre. Quizá me dedico tanto a lo de los demás para evitar ocuparme de lo mío.

Todo está relacionado. En mi último post hablaba de esa necesidad que tenía de "juerga y cachondeo" después del año que había pasado cuidando de mi madre. Bueno, pues esa temporada de juerga y cachondeo se ha alargado hasta mucho más allá de lo que hubiese querido. Pasó San Juan con la fiesta en la playa y la celebración de la empresa. La primera a la que asistí en muuuuuchos años. Digamos que lo di todo y muchos fliparon viéndome bailar como loca. Pasaron las Fiestas del Orgullo, donde me emborraché ligeramente. Y días de cachondeo con amigos.

Ha llegado el momento de volver a guardar un poco a mi Junior y dejar que mi parte adulta tome las riendas de nuevo. Necesito ocuparme de mí de un modo serio. Tengo las vistas puestas en un proyecto personal que empieza en Septiembre y que me va a costar mucho esfuerzo. Espero ser capaz de finalizarlo, por una vez.

Y mientras cumplo mi promesa de actualizar, deseo que las blogueras que comentaban en facebook estos días, se animen también. Quizá no debemos tomarlo tan en serio como hacíamos antes. Tal vez no tenga que suponernos tanto esfuerzo y podamos dejarnos llevar para escribir simplemente lo que nos apetezca en cada momento. Bueno, que cada una haga lo que le apetezca.

Hoy termino con una imagen que he visto por ahí y que resume perfectamente lo que siento con respecto a "los años que blogueamos peligrosamente"



domingo, 21 de mayo de 2017

De parranda

Recordais en la facultad (o instituto, o cole...), cuando teníamos una semana entera de exámenes, que al acabar nos íbamos de juerga un fin de semana como si hubieramos estado encerradas tres meses??? Pues algo asi me ha pasado a mi. Despues del último año cuidando lo que he podido a mi madre, ahora que la complicacion de su enfermedad pasó y se encuentra estable, me he soltado un poco la coleta.

He aprovechado sobre la marcha oportunidades que me han surgido. Que unas amigas se iban a la playa el puente de Mayo? Me faltó tiempo para coger la toalla y tirarme entre las dunas a que me tocase el sol por primera vez este año.
Que mi ex decía de hacer una visita relampago a Madrid? Aprovechaba y me subia con ella a Pamplona para que me enseñe su nuevo hogar...

Exposiciones, cines, pre estrenos, lagos, sol, puentes, cervezas y sonrisas. Asi han transcurrido muchos de estos días de kit-kat que tanto necesitaba. Ahora, poco a poco, vuelve la rutina, mi casa, los dias tranquilos, las gatas y el trabajo... Con la vista puesta en la escapada de San Juan. Ya he encargado los farolillos chinos que tiraremos en la playa la noche de San Juan. Espero que lleguen a tiempo y podamos lanzar nuestros deseos al cielo estrellado.

Vuelvo.


Puerto de Altea

Puente romanico de Estella. Otro puente cruzado! 


domingo, 23 de abril de 2017

Mujeres Guadiana


Te esperé tantas noches mientras vivía cada día...

Fueron meses de "me gusta", de palabras, de comentarios en redes sociales, de chateo sobre temas comunes, de acercamientos virtuales que desembocaron en tu petición de quedar. Fue tu empeño por ponernos piel, por mirarnos a los ojos, o tal vez sólo mirar al frente juntas, no sé. Pero tengo claro que fuiste tú la que dio el paso. Ese que mi maldita timidez me niega siempre.

Y después de risas, de paseos, de recuerdos de madera, de hablar sobre las piedras que adornan nuestras calles, una leve promesa de repetir. Si, cumpliste, cumplimos, aún cuando no hacía falta ser adivina para hallar tristeza en tu mirada.

Pero mientras, mi admiración crecía, porque soy mitómana, porque soy gilipollas. Porque a las mujeres que me gustan las observo de cerca y las termino admirando. O quizá porque a las mujeres que admiro me terminan gustando. El caso es que te encontraba especial; extremadamente "polite", tan formal y educada. Te sentía especial. Porque las mujeres que admiro y que me gustan me terminan pareciendo especiales, únicas, con esas habilidades, dones, capacidades, características que las hacen diferentes al resto de mujeres que puedo querer mucho, pero que no me gustan, que no admiro.

Y tú, desde tu altura cultural y física me tenías convencida de que había encontrado un grano entre la paja, una mujer de las que merecía la pena enamorarse. Por suerte no me dio tiempo a hacerlo.

Porque tras varias quedadas tus mensajes se fueron espaciando, los planes languidecieron y las risas cesaron. Porque con la llegada de los días cortos la espera se alargó. Y ya no parecías dispuesta ni tan apuesta.
Y de repente, toda tu educación desapareció tras una mentira, toda tu presencia se ocultó tras ese tiempo que nunca tienes por estar ocupada en tomar una caña con las amigas.

Y así, de la noche a la mañana desapareciste. Te convertiste en una mujer Guadiana, de las que dan media vuelta y en un inexplicable acto mágico desaparecen de tu vida.

Tuve la suerte, Manuela, de que me dejaras una enseñanza. No existe ninguna mujer especial. Te imagino levantándote de la cama un lunes, con resaca y diarrea, los pelos revueltos y el alma erizada. Te imagino camino del trabajo, con ese despiste que tan bien te sienta y me dibujas una sonrisa en el rostro. Porque tu desaparición y la que ha habido después de la tuya, no han mermado mis ganas de salir, transitar, encontrar caminos, sortear mi zona de confort. Porque si vosotras no queréis, yo acepto. Ya llegará el momento. Ya llegará la mujer. Sólo tengo que recordar que no es especial- Nunca más que yo.


viernes, 14 de abril de 2017

...Y hace un año


Estaba releyendo ahora mis post de hace un año. Uf! qué mal cuerpo me pone releerme, qué angustia me asalta de nuevo.

Hace un año, más o menos... tuvimos que ingresar en Urgencias a mi madre. No podía andar 3 pasos sin ahogarse. Y en ella, que siempre fue muy bruta, toda fuerza de voluntad, era algo que suponíamos grave. Llevaba años arrastrando una enfermedad degenerativa pulmonar y todo nos hacía pensar que había llegado la etapa final.

El neumólogo no nos daba muchas explicaciones más allá de lo que nosotros veíamos. De repente se convirtió en una persona absolutamente dependiente. No podía ni siquiera andar por casa. Teníamos que hacerle todo.

Recuerdo el bajonazo anímico que di, acostumbrada como estaba a verla siempre tirando del carro. Me mataba verla tan frágil, tan necesitada, tan asustada, tan poco ella. Nos preparamos para lo peor. Y yo, anticipando el duelo, intentaba negociar con un Dios en el que no creo, que la dejara llegar al verano.Cuando pasó, pedí que llegara a octubre para poder conocer a mi sobrino. Mi sobrino nació y aunque ella había mejorado algo con el oxígeno que llevaba las 24 horas todavía era incapaz de valerse por si misma.

Dio un nuevo bajón y las Navidades fueron horribles. Mi padre que se había mantenido medio sereno hasta entonces, nos habló con mucha tristeza y pesimismo. Para entonces mis ánimos y mis fuerzas estaban por los suelos.

No creo en los milagros. Pero lo cierto es que a día de hoy, mi madre ha superado una complicación asociada a su enfermedad y aunque no tiene muchas fuerzas puede valerse por si misma en casa, sale un poco a la calle y hasta es capaz de coger (de momento) a mi sobrino en brazos. No sabemos cuánto durará así, si volverán las complicaciones o si la enfermedad se la llevará el día menos pensado, pero me aferro a este presente que nos ha concedido una tregua.

He querido contaros esto para explicaros el motivo por el que dejé de escribir. Dejé todo lo mío de lado y me he dedicado durante todo el año pasado y principios de este a cuidar de mi madre y ocuparme sólo de lo más básico para mí... el trabajo y la asociación. Mi angustia de esos meses, todo mi miedo, mi profunda tristeza, me hicieron desconectar del blog y de mucha gente que se acercaba a través de aquí o del mail, o de mensajes para preguntar o hablar.

Quiero pediros disculpas a las que os dejé sin respuesta. A Tuki, a una tal MRosa, con sus mails, a Laura que quedé en llamarla después del puente de diciembre...  He necesitado casi tres meses para reconectar conmigo, para dejar de llorar y temblar, para empezar de nuevo a ocuparme de mí. Me miro en el espejo y me asusto porque veo en mi cuerpo las señales de todo lo que ha sucedido este tiempo.

Quiero agradeceros a las que de algún modo habéis estado acompañando. A Siempre Suya y Laquetecuén, tan acogedoras, a Rizos, Ol y Ozé por llenarme de risas, a RosaM por las charlas del Instagram, a mis heteras, incondicionales y tan humanas, a mis compañeras de vida, mis peluditas... a mis ex (y a las que en este tiempo han salido corriendo en dirección contraria...) con todas he pasado algún buen momento. En definitiva, a las que mantienen el contacto más allá de las paredes de este blog y con delicadeza y respeto han permanecido cerca. Qué bueno poder contar con personas así que me mantenían atada a la tierra y me apoyaban tanto. La vida sigue.


miércoles, 22 de marzo de 2017

Cuando la Historia sale a tu encuentro


¿Os ha ocurrido alguna vez que al terminar un libro queréis saber qué fue de los protagonistas? ¿Os habéis empapado tanto de un relato que os han contado, que querríais saber qué sucedió al día siguiente?

 Hace unos 30 años, me contaron la historia de un muchacho que quería ser marino. No sé si fue por la persona que me la contó,  porque la historia desbordaba Atlántico, porque me sentí identificada con el protagonista… no sé, pero el caso es que Iñaki quedó anclado en mi memoria.

Hace unos días me acordé de él y sentí la necesidad de ahondar. De saber qué había sido de él. Si se trataba de una ficción más de las que se inventan algunas personas, o qué parte de verdad había en aquello.  Me sorprendió descubrir que Iñaki había existido en realidad, que desplegó sus velas tan cerca de Santiago y que tras orzar, arribó demasiado pronto a puerto. Pude ver fotos de los lugares donde transcurrió su Historia, documentos que confirmaban el viaje que emprendió,  saber de otros protagonistas del relato, de los hijos que tuvo…

Así se han fundido pasado y presente. La tradición oral, la escrita y las nuevas tecnologías que me han permitido seguir su pista.


Nunca se sabe. Tal vez algún día pueda volver a pasear por aquellas calles de mi infancia que él pisó antes, disfrutar con las aguas azoradas del puerto, la vista sobre la ría  los balandros orientados a barlovento, los mismos lugares donde se forjaron sus sueños. Entonces el círculo se habrá cerrado.







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